Narcoavionetas y vuelos VIP en la frontera mientras Trump cierra el espacio aéreo
La actividad aérea en la Gran Sabana durante el cierre de 2025 ha revelado la doble moral de la soberanía nacional bajo la narcodictadura. Mientras los cielos se cierran para la aviación civil comercial por sanciones internacionales, en el sur de Bolívar se ha habilitado un "puente aéreo" exclusivo para la élite del régimen y las mafias del oro y la droga.
El misterio del Airbus YV2984: ¿Turismo o plan de escape?
El nerviosismo se apoderó de Miraflores el 29 de noviembre, luego de que Donald Trump ordenara el cierre del espacio aéreo venezolano. Todas las alarmas se encendieron cuando CNN Brasil reportó el vuelo de un Airbus A-319 de Conviasa (matrícula YV2984) aterrizando en Santa Elena de Uairén, a metros de la línea fronteriza.
Aunque la versión oficial intentó maquillar el evento como un traslado de "turistas" alojados en el Hotel Gran Sabana, movilizados con helicópteros y vehículos rústicos, el despliegue inusual generó suspicacias sobre preparativos de huida de altos jerarcas hacia Brasil. La aeronave partió días después, pero el mensaje fue claro: la frontera sur es la vía de escape preferencial.
Santa Elena: El nuevo hangar de la minería ilegal
Fuentes en el terreno confirman una mutación operativa. Ante la presión en La Paragua, muchas avionetas han mudado su base al Aeropuerto de Santa Elena de Uairén, que ha pasado de ser una terminal solitaria a un enjambre de pequeñas aeronaves que prestan servicio logístico a los enclaves mineros de difícil acceso.
Lejos de controlar este tráfico, los cuerpos de seguridad han visto una oportunidad de negocio. Una comisión del CICPC se instaló en el terminal, no para detener delincuentes, sino para "requisare" a quienes llegan de las minas y confiscarles el oro, legalizando el atraco policial en la propia pista.
Kamarata: La caída del narco
La prueba definitiva del uso del espacio aéreo para el narcotráfico ocurrió el 23 de noviembre en Kamarata. Una Unidad de Respuesta Rápida (URRA) forzó el aterrizaje de una Cessna 210 modificada para ampliar su autonomía. A bordo iban un colombiano y un venezolano con teléfonos satelitales, GPS y miles de dólares en efectivo. La aeronave es solo la punta del iceberg de una flota invisible que sobrevuela los tepuyes cargada de cocaína, amparada por la nula vigilancia de radares que no sean para perseguir opositores.