Resistencia indígena frente al saqueo minero en Alto Orinoco y Río Negro

La vasta geografía de los municipios Río Negro y Alto Orinoco se ha convertido en el último reducto de una guerra silenciosa donde los pueblos indígenas enfrentan, sin apoyo institucional, el avance de la minería ilegal. En este territorio, la desprotección estatal ha llegado a tal punto que la supervivencia depende de la resistencia directa o de la suerte frente a una naturaleza alterada por la ambición humana.

Tragedias en la penumbra minera
La opacidad con la que operan los enclaves mineros en zonas restringidas salió a la luz tras un evento inusual y macabro. En la zona minera denominada "Camello", ubicada en la Serranía La Neblina (frontera con Brasil), un joven identificado como Gerardo Camico Querebi fue atacado y devorado por un felino. Este hecho no solo expone los peligros físicos de la selva, sino que confirma la existencia de campamentos mineros activos en áreas teóricamente protegidas y bajo vigilancia militar, revelando la porosidad de una frontera entregada al extractivismo.

El despertar Yanomami: De la pasividad a la acción política
Ante el hastío por la invasión de sus territorios ancestrales, el pueblo Yanomami ha comenzado a ejecutar acciones de control territorial que el Estado venezolano se niega a realizar. El reciente saqueo de embarcaciones en el río Padamo por parte de la comunidad Cua no es un acto delictivo común, sino una respuesta política. Los Yanomami interceptaron cargamentos destinados a las minas "Dachú" en el sector Buena Vista, enviando un mensaje claro de resistencia frente a la penetración de mineros ilegales que desprecian sus usos y costumbres.

Esta movilización, documentada y difundida por liderazgos como el exdiputado Daniel Guevara, marca un hito en la región. Los pueblos Yanomami y Ye’kwana han comprendido que, ante la complicidad de las autoridades locales con las mafias del oro, la defensa de la vida exige la interrupción de las cadenas de suministro minero. La protesta se ha convertido en su único mecanismo de defensa territorial efectivo.

Un desastre ambiental de proporciones históricas
La presión sobre el Alto Orinoco no es solo social, sino ecológica. La Amazonía venezolana atraviesa una emergencia sin precedentes. Según informes socioambientales recientes, la región ha perdido más de 875.900 hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2024; de este total, más de 514.000 hectáreas corresponden a bosque primario virgen (Ver datos de la emergencia amazónica). La minería ilegal es el motor principal de esta destrucción, contaminando con mercurio las fuentes de agua que sustentan a las comunidades y alterando el equilibrio biológico de la Serranía La Neblina.

La primera línea de defensa
El episodio en el río Padamo simboliza la urgencia de una situación que el régimen prefiere ignorar. Mientras el discurso oficial habla de soberanía, la realidad en Río Negro y Alto Orinoco muestra un territorio fragmentado y cedido a intereses ilícitos. Los Yanomami y Ye’kwana se encuentran hoy en la primera línea de defensa de la Amazonía venezolana, protagonizando una lucha desigual por el respeto a sus derechos colectivos y la preservación de un ecosistema que está siendo sacrificado en el altar de la minería ilegal.