Troncal 10: la autopista por donde se desangra el sur de Venezuela
La Troncal 10, la columna vertebral que conecta a Venezuela con Brasil, ha mutado definitivamente para convertirse en la arteria logística del saqueo minero. Durante el cierre de 2025, reportes y evidencias fotográficas confirman que el control territorial ejercido por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y otros cuerpos de seguridad no tiene como fin impedir el ilícito, sino administrar el peaje de la destrucción.
Combustible: Escasez para el pueblo, abundancia para la mina
La paradoja energética en el sur de Bolívar es indignante. Mientras las estaciones de servicio en localidades como Las Claritas, El Dorado, Tumeremo y Santa Elena de Uairén permanecen clausuradas o secas, obligando a los conductores a depender del "menudeo" ilegal, hacia las minas fluyen ríos de gasolina y gasoil.
El pasado 5 de octubre, se documentó el paso de un camión transportando un enorme tanque subterráneo de combustible por el sector Los Kilómetros, municipio Sifontes. El vehículo superó múltiples puntos de control sin inconvenientes. Del mismo modo, caravanas de camiones 350 cargados con tambores de 200 litros transitan impunes hacia Icabarú, superando hasta siete alcabalas (militares e indígenas) en la vía a Santa Elena de Uairén. "Lejos de disminuir, se incrementa el tráfico para intensificar la actividad aurífera", denuncian fuentes locales.
Maquinaria pesada: Los elefantes invisibles
La complicidad militar alcanza niveles grotescos con el movimiento de maquinaria pesada. Gandolas transportando tractores D8, retroexcavadoras y "jumbos" circulan de noche y de día. Un caso emblemático registrado en video muestra un jumbo ingresando desde Brasil por una trocha, atravesando el casco central de Santa Elena de Uairén, pasando frente a la sede de la Policía Nacional Bolivariana y superando la alcabala de la GNB en Wará, todo a plena luz del día y sin ser detenido. Esta "maquinaria amarilla" tiene un solo destino: acelerar la deforestación en los bosques amazónicos.
Colapso vial y muerte en el asfalto
El peso de esta logística criminal ha destrozado la carretera, convirtiéndola en una trampa mortal. Los accidentes son frecuentes: desde el volcamiento de una gandola en la Sierra de Lema (Salto del Danto) hasta colisiones fatales protagonizadas por camiones volteo que trasladan arenas mineras, como la ocurrida en El Cintillo a finales de noviembre.
La violencia vial también cobra vidas de alto perfil vinculadas al sector, como el fallecimiento de Rangers Pinto, presidente de la Corporación Indígena Minera Makunaima, en un accidente en la Troncal 16 a principios de octubre. La Troncal 10 es hoy un territorio sin ley, donde la única prioridad es mantener alimentada la maquinaria de la devastación.