Observatorio socioambiental

Novena edición

Detrás de la fachada de apertura política y económica en Venezuela, el sur del Orinoco se consolida como un territorio de gobernanza híbrida donde el Estado y los grupos armados coexisten. Entre la destrucción de parques nacionales y el tráfico de oro de sangre, la región enfrenta una peligrosa mutación del extractivismo hacia un modelo institucionalizado que asegura el control social y territorial a través de la violencia.

Resumen de la situación

El inicio de 2026 ha marcado un punto de inflexión sin precedentes en la historia contemporánea de Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro y la instauración de un gobierno provisional, el país ha proyectado hacia el exterior una imagen de apertura económica y descompresión política, simbolizada por el regreso de organismos multilaterales y la flexibilización de sanciones petroleras. Sin embargo, detrás de esta fachada de normalización y de las nuevas leyes mineras diseñadas para atraer capital extranjero, el sur del Orinoco permanece sumergido en una realidad paralela donde el Estado de derecho es inexistente y la soberanía se negocia bajo el fuego de las armas.

Este noveno informe del Observatorio Socioambiental (OSV) revela una contradicción alarmante: mientras el discurso oficial habla de una transición vigilada y de una minería "legalizada", los datos recopilados en el terreno denotan la consolidación de un sistema de gobernanza híbrida. En los estados Amazonas y Bolívar, la liberación de licencias internacionales para la comercialización de oro ha chocado frontalmente con la persistencia de redes delictivas que controlan la extracción. Lo que se presenta como una reincorporación al sistema financiero global está, en la práctica, oxigenando estructuras de corrupción y permitiendo que el "oro de sangre" siga financiando el control social y territorial de grupos irregulares.

Para comprender la verdadera naturaleza de este nuevo periodo histórico, hemos analizado la dinámica socioambiental a través de cuatro interrogantes críticas. Este enfoque no solo documenta la degradación ecológica y la vulneración de derechos indígenas, sino que evalúa si los cambios en Caracas han tenido un impacto real en las profundidades de la selva. A continuación, desglosamos los hallazgos que explican cómo el extractivismo ha mutado de una actividad desorganizada hacia un modelo institucionalizado y transnacional que redefine la criminalidad en el sur de Venezuela.